El objetivo del aprendizaje del Taekwon-Do es fomentar el desarrollo físico y espiritual para la formación de un ser humano más maduro, responsable y cívico.
Teniendo en cuenta, los conceptos exhibidos anteriormente (Principios del Taekwon-Do, Filosofía y Cultura Moral), la práctica con convicción de esta arte marcial consigue personas más honestas, sanas y confiables.
Contrariamente a lo que muchos piensan, el Taekwon-Do no fomenta la agresividad, sino, mas bien personas tranquilas, seguras de si mismas y con fuertes valores cívicos y morales.
El Taekwon-Do puede practicarse a cualquier edad, ayudando a formar a los niños y reforzando comportamientos positivos, alejando a los adolescentes de los caminos improductivos, ayudando a los adultos a manejar el estrés diario y a los ancianos a que sus cuerpos se mantengan ágiles y fuertes durante más tiempo. La salud de todos los practicantes de Taekwon-Do se verá beneficiada, serán más ágiles y flexibles.
El Taekwon-Do es un gran aporte a toda la sociedad, ya que cualquiera puede practicarlo, sin distinción de raza, religión o nacionalidad.
El General Choi Hong Hi dijo: Aquí dejo el Taekwon-Do para la humanidad, como la huella del hombre del final del siglo XX
